El dilema ético de la fluoración del agua potable

La caries es una enfermedad crónica, infecciosa y transmisible que se caracteriza por la desmineralización de la superficie dentaria por la acción de los ácidos producidos por el metabolismo bacteriano de los carbohidratos simples de la dieta1. Puede presentarse en cualquier etapa de la vida y, si no es tratada a tiempo, puede causar intenso dolor y la pérdida de los dientes afectados, lo que a su vez repercute en la capacidad masticatoria, fonética o estética. La Organización Mundial de la Salud plantea que la caries continúa siendo un importante problema de salud pública a nivel mundial, tanto por su magnitud, como por el impacto que provoca en la calidad de vida de quienes la padecen. Se estima que en el año 2003 afectaba al 60-90% de los escolares y a la gran mayoría de los adultos de los países desarrollados,
mientras que en los países de América Latina y Asia, la caries continúa siendo la enfermedad bucal más prevalente. En Chile, la Encuesta
Nacional de Salud (2003) estimó que cerca de dos tercios de la población mayor de 17 años sufre de caries, mientras que entre los  escolares, la prevalencia alcanzaría al 85%. Esta situación ha sido reconocida por el país, siendo actualmente la salud bucal considerada como una de las prioridades de salud, tanto por sus características epidemiológicas como por la percepción e impacto de
estas patologías en la salud general y calidad de vida de la población. Ver artículo completo.

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